Cómo la educación, los datos y la tecnología pueden habilitarnos para desmantelar a los estafadores

Andrew Turner, de GBG, explica cómo la educación, los datos y la tecnología pueden habilitarnos para desmantelar a los estafadores.

Transcripción

Estos últimos años los estafadores han visto cómo sus abanicos de posibilidades crecían de forma exponencial con la revolución tecnológica y la digitalización. Si ya antes no era tarea fácil identificar fraude, con personas reales, físicas; hoy en día la digitalización, que permite el anonimato, complica muchísimo más la cosa.

Este anonimato hace que lo más importante, el primer paso, sea verificar la identidad y también la legitimidad de cada persona. Antes como comentábamos, se hacía con personas físicas, pero hoy en día un estafador, desde su propia casa, puede acceder a una gigantesca base de datos y conseguir engañar a personas para que faciliten más datos personales, datos bancarios, o incluso hagan transferencias a cuentas que no son suyas.

¿Cómo detener esto? Yo lo resumiría en 3 pasos:

El primero: la educación. Educar al usuario, al consumidor, para que sepa identificar cuando puede estar en peligro de estafa. Sin ir más lejos, estas últimas Navidades GBG organizó una campaña para ayudar a las personas a identificar estas situaciones.

El segundo paso sería la tecnología. La tecnología como una herramienta que complementa al trabajo humano para luchar contra el fraude.

Y el tercer paso sería obtener una solución competente antifraude.

En GBG hemos desarrollado una capa que se llama Orchestration que permite a la herramienta conectar con multitud de bases de datos para consolidar los datos clave para luchar contra el fraude.

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